martes, 17 de marzo de 2015

Las mujeres de mi vida.

Empezar a escribirles a ustedes, he de confesar que es un honor ser parte en un breve o extenso periodo de su vida y que cada una me ha enseñado mas de tres lecciones que esta mujer a veces suele olvidar o no recordar, ustedes son como ese libreto abierto, en algunos momentos lleno de informacion y guia, manuales enteros de vidas y ejemplos, en otras mas veo hojas en blanco, donde se dan la oportunidad de reescribirse o meditar, y compartir ese capitulo con alguien mas, escribiendo para dos o tres, o una multitud, porque ustedes reunen, pacifican, conmueven y aman de forma incondicional.
La primera mujer que he de mencionar es mi madre, ella es como un manantial de agua cristalina, ligera, fluida, y que a traves de su conexion con la naturaleza, y con mi naturaleza, se conecta entre sueños conmigo, aunque no hayas estado en presencia fisica, tu alma me acompaño en los momentos cuspides de mi vida, en los dias grandes y pequeños, en las noches largas de desvelo. Mi alma extrañaba esa conexion, cuando aun estando entre dormida y despierta me hablas con tu sabiduria de mujer, valiente, confiable, llena de voluntad y amor, cuando despierto recuerdo tus palabras, y cuando duermo lejos de ti, vienes y me muestras el camino a casa. Eres el camino a mi hogar que es mi esencia natural. Llamarte madre es para mi una dicha y despierta todo en mi.
Ustedes tres son el camino a mi conciencia, a la mente despierta y plena. Cuando las veo, disfruto su sabiduría e inteligencia, su disciplina, su estoica alma, resiliente, que jamas se frena. Mi abuela es esa mujer suave y firme, cálida y fuerte que a través de Dios y sus palabras, confía en mi corazón. Mi tía es quien me dio sostén en tiempos de dolor y pena, ella es un árbol que crece y crece y sus frutos sin duda somos mi hermana y yo, a quien amo inmensamente, mi alma gemela dispuesta a cuidarme, protegerme, enseñarme, ella es una mujer fuerte, decidida y a través de su soltura he aprendido a desapegarme y soltar, aunque ella tarde en entenderlo nuestra unión es especial y no hay distancias de corazón a corazón.
Mi hermana mas pequeña, es una alma sabia y amorosa, equilibrada, a veces ella pareciera mi hermana mayor, tan delicada y entendida de la vida. Ella siempre me dice que siempre procuro que la gente de mi alrededor este feliz, cuando algo les ocurre. Tiene una fe que me llena de esperanza en cuanto la veo sonreír y amar a sus mascotas y a papa y su mama. Y lo curioso es que me enseña sus habilidades, y el modo en que yo puedo adquirirlas con la soltura y facilidad, con la alegría de su alma vieja y niña cristal. Ella es mi consejera, me regaña, y creo que me ha motivado a querer en algún momento ser pediatra.
Mis amigas y hermanas del alma, son diferentes. Científicas, médicos, quimicas, mágicas, madres, con una fe ferviente, amorosas y destacadas en cada meta que emprenden, pacifistas y guerreras, que con su corazón y su luz logran mucho mas que con armas o llamas. Es una bendición caminar a su lado y contar con su alma y amor a cada paso, sientan se seguras que siempre las acompañare aunque la distancia parezca millas, de  corazón a corazón no hay espacios ni huecos. Las sueño. Me sueñan. Y la conexión es atómica y transformadora. Gracias por coincidir, compartir y confiar.
Gracias a cada mujer que ha tocado mi vida, profesoras, amigas, madres, hermanas. Es un honor transitar este mundo con seres tan sublimes y bondadosos. Gracias a Dios por esta vida y por las sorpresas que me guarda, tengo en reserva mi tenedor, que lo mejor se aproxima.
Las amo infinitamente.